Carta de temporada · Verano
No tienes que florecer todo el año
Mira un árbol en enero. No está roto ni ha fracasado: está esperando. Guarda su fuerza bajo tierra, en silencio, hasta que sea su momento. Nadie le pide al árbol que dé fruto en invierno.
A las mujeres, en cambio, se nos pide luz todo el año. Que estemos disponibles, animadas, productivas, guapas y de buen humor en cualquier estación interior. Y cuando el cuerpo pide sombra, lo vivimos como un defecto que hay que corregir.
Aquí proponemos otra cosa: mirar en qué estación estás hoy y darte lo que esa estación necesita. Si te toca recogerte, recógete. Si te toca soltar, suelta. Florecer también llegará, pero no puede ser la única forma de estar viva.
No tienes que tenerlo todo resuelto para merecer descanso. Basta con reconocer, sin culpa, dónde estás.
¿Te ha resonado?